PERIIMPLANTITIS

¿Qué es la periimplantitis?

La periimplantitis es una de las complicaciones más frecuentes del tratamiento con implantes dentales. Puede haber complicaciones tempranas, que ocurren durante el tiempo que tarda el implante en soldarse, o tardías, que aparecen a largo plazo.

El implante puede no integrarse debido a un proceso infeccioso o a un trauma repetido (al comer o masticar) sobre el mismo durante el proceso de oseointegración. En estos casos, en el momento de la toma de los registros para fabricar el diente, el implante tiene movilidad y es necesario retirarlo. En ese momento o unos meses después, podremos colocar un nuevo implante.

A largo plazo es más frecuente que aparezcan complicaciones biológicas como la mucositis o periimplantitis.

La mucositis es la inflamación de la mucosa que rodea al implante como consecuencia de una acumulación de placa bacteriana. Se trata de un proceso reversible con un adecuado tratamiento ya que no existe pérdida ósea.

MUCOSITIS

PERIIMPLANTITIS

Si no se trata, la enfermedad progresa a lo que conocemos como periimplantitis. Se trata de una enfermedad irreversible en la que aparece inflamación, sangrado y en ocasiones supuración además de haber pérdida ósea periimplantaria.

Además de la acumulación de placa bacteriana hay otros factores de riesgo. La existencia de un problema de encías previo (periodontitis), la mala higiene oral, el tabaco o la ausencia de mantenimientos periódicos puede aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad.

Es una enfermedad compleja de tratar y en la que de no recibir un tratamiento adecuado, podemos llegar a perder el implante.

¿Cómo se trata la periimplantitis?

El tratamiento consta de dos fases. En una primera fase realizamos un tratamiento no quirúrgico en el que, bajo anestesia local, limpiamos la superficie contaminada del implante de una manera similar a como hacemos el tratamiento periodontal en dientes. En este protocolo, que hemos investigado en la Unidad de Periodoncia de la Universidad de Santiago de Compostela, administramos conjuntamente un antibiótico obteniendo una gran mejoría en este tipo de lesiones.

Cuando este tratamiento no es suficiente, realizamos un procedimiento quirúrgico con el objetivo de descontaminar la superficie del implante y prepararla para reducir la acumulación de placa bacteriana. Al mismo tiempo, si las condiciones del hueso lo permiten, regeneramos el hueso perdido mediante diferentes técnicas de regeneración ósea.

¿Son los implantes para toda la vida?

Hasta hace algunos años los profesionales estábamos convencidos de que era así y esto era lo que se transmitía a los pacientes. Sin embargo, hoy en día, sabemos que no siempre es así.

Como ya he descrito, la periimplantitis es una enfermedad que progresa rápidamente y que puede comprometer el mantenimiento del implante en boca a largo plazo. Un 20% de los implantes que colocamos puede sufrir esta enfermedad por lo que se trata una enfermedad con una frecuencia elevada.

La prevención sigue siendo el mejor mecanismo para reducir las complicaciones en implantes. Un problema de encías previo, la mala higiene oral, el tabaco o la ausencia de mantenimientos periódicos puede aumentar el riesgo de sufrir complicaciones

¿Y si me cae el implante que hago?

Cuando se pierde un implante, es necesario valorar la disponibilidad de hueso en esa posición. Si hay hueso suficiente, podemos colocar un nuevo implante en la misma posición unos meses después de haberlo perdido.

En ocasiones, especialmente cuando se ha perdido por periimplantitis, el hueso disponible se ha visto reducido. En estos casos podremos colocar un nuevo implante en la zona después de realizar un procedimiento de aumento de hueso o variar el plan de tratamiento y colocar el nuevo implante en una zona adyacente siempre que sea posible.

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